DAMEL VARGAS
Había
una vez un clásico que se jugaba muy seguido en el complejo deportivo de Pimpingos
o en la cancha las delicias. Los pimpincanos llamamos el complejo básicamente a
una losa deportiva, no es que sea un centro de esparcimiento comunal a favor de
la población, nada de eso. Es solo una cancha de fulbito, simplemente. Y las
delicias es un campo deportivo grande, con medidas para la práctica de fútbol
que se encuentra también en Pimpingos al costado del cementerio general, las
delicias es una cancha de arena que cumple creo yo, con las condiciones mínimas
para la práctica del balompié, tiene dos enormes arcos de guayaquil y cada vez
que hay un partido oficial se pintan las líneas demarcatorias con arena blanca
fresca.
Estos
dos campos son testigos de esta gran rivalidad que existió en el aula de la
promoción 2003 del colegio Manuel Gonzáles Prada, una rivalidad que se gestó
desde el amor descontrolado por dos clubes de fútbol nacionales, el Club
Sporting Cristal y el Club Universitario de Deportes, equipos que en esos años
(1997-2003) dominaban el fútbol profesional en el Perú. Cabe mencionar que la
mitad de alumnos varones del aula eran hinchas de Cristal, mientras que la otra
mitad de Universitario, no sabemos la razón para que no haya alumnos seguidores
de Alianza Lima (aunque hubo un compañero hincha de Alianza, pero repitió en el
primer año por eso no lo incluyo en el relato), el otro club con gran arraigo
popular en el país, o es que los astros se alinearon para hacer posible este
“otro clásico” que cada vez que se jugaba lo hacían con el cuchillo entre los
dientes, masticando vidrio, pisando carbón, con una entrega y coraje que eran
capaces de dejar la propia vida en el campo con tal de no salir derrotados, jugaban
con el corazón en la mano desde el primer minuto hasta el último, perder
significaba muchas cosas en contra para el equipo, dejando en claro que no solo
era un partido de fútbol, una derrota representaba aguantar la mofa toda la
semana en el aula, y un triunfo enaltecía su reputación, los hacía respetables
dentro del aula, les permitía burlase del otro, aseguraba una semana feliz
esperando el próximo partido que era rápido, en días. Había tiempos en los que
los enfrentamientos llevaban incluso a finales inciertos, a vece con peleas
entre compañeros y batallas campales, por suerte eran chicos, y de la misma
aula, así como un partido de fulbito los enemistaba rápido, también los juntaba
de la misma manera.
El
equipo de Universitario lo integraban Edwin (titular de la selección MGP), Helder
(titular de la selección MGP), Abdael, Dante (titular de la selección MGP), Orlando
(titular de la selección MGP), Ray y Leo,
de los 7 integrantes 4 de ellos eran titulares indiscutibles de la
selección oficial del colegio, la selección del MGP en esos años arrasaba con
cualquier rival que se presentase, era un equipazo y los 4 jugadores de mi aula
eran buenos, Edwin arquero, se creía el Ibáñez de su equipo, y debo decir que
si tapaba bien. Helder podía jugar de defensa, como también de delantero y lo
hacía excelente, Dante un delantero cumplidor, de gran pegada, Orlando era un
buen jugador, aunque un poco parco diría, su lentitud en el campo era su
defecto y en el aula era el chico malo, el jaguar del colegio, se
aprovechaba de su biotipo para hacer sentir su predominio frente a los demás, no
podías contradecir a este tipo o te ganabas un sopapo, Leo era un tipo con
pinta de jugador, tú lo mirabas y pensabas que te podía rendir en el campo,
pero en la práctica era malísimo, no tenía posición en el campo, cuando a Edwin
se le antojaba, guardaba en el arco a Leo. Abdael y Ray completaban ese equipo,
Abdael con mejores condiciones que Ray quien luchaba con lo que tenía, como
podía a favor de su equipo. Ray era el alumno de estatura más baja del aula, condición
que hacía que sus compañeros le armaran mofas; además, tenía una cara que te
invitaba reírte con él o de él, cosa que no le molestaba mucho, tenía mucha
correa. Y es lo que había, es lo que era el equipo de la U, un cuadro con el
80% de la selección del colegio. Un equipazo.
Mientras
que el equipo de Cristal lo componían Geiser, Hammer (titular de la selección
MGP), Alberto (titular de la selección MGP), Daniel (a veces suplente de la
selección MGP), Alejandro y Alber. Edinson era también un jale de Cristal, un
tipo al que no le gustaba el fútbol, y si jugaba lo hacía por compromiso,
generalmente cuando faltaba algún integrante del equipo, pero aportaba completando
jugadores cuando se le solicitaba. A todo esto, si analizas objetivamente esta
plantilla, te darás cuenta que era un equipo discreto, la mayoría de los
integrantes no componía el equipo seleccionado de colegio, de estos 7 sujetos,
seleccionados del colegio eran Alberto, Hammer y Daniel; este último, rara vez
jugaba unos minutos en la selección, si jugó algún día, lo hizo pero entrando
solo algunos minutos al final del partido, y cuando la victoria ya estaba
asegurada, nunca fue importante para la selección.
Geiser
hacía de arquero del equipo, un tipo muy nervioso, era un portero que no
brindaba seguridad, podía escurrírsele el balón muy fácilmente de las manos; un
portero inseguro. Alejandro era un tipo alto y flaco, pero con pocas cualidades
para mover el balón, no tenía posición definida, para escribir lo hacía con la
izquierda, pero para jugar al fútbol no se sabía qué pie dominaba, y para
asegurar, siempre jugaba de delantero, atrás siempre la cagaba. Hammer
era un buen jugador, tenía un puesto en la selección del colegio y su puesto
era centrodelantero, debo decir que en la selección no daba la seguridad que sí
tenía cuando jugaba para Cristal, se transformaba en un delantero goleador, no
perdonaba una. Bola que recibía en el área, bola que embocaba al arco. Alber era
un gordito simpático, que formaba parte del equipo porque no había más
jugadores, pero tenía el corazón más celeste que todos, era un tipo hincha de
Cristal al extremo y lo que no tenía en habilidades con la pelota lo tenía en
cojones, o pasaba el jugador o la pelota, nunca los dos. Por seguridad a su
propia portería, Alber jugaba de delantero también, junto a Hammer y Alejandro.
Capítulo aparte para Alberto, el mejor jugador, a lo mejor de toda el aula, de
todo el colegio, no tengo duda de eso, Alberto era el Riquelme del equipo, o el
Solano, si lo comparamos con un grande del Sporting Cristal, el distinto,
técnicamente muy dotado, tenía la visión del juego en el equipo, era el líder natural
dentro del campo, el que ordenaba de la mejor manera a sus limitados compañeros
para repeler al equipazo que tenían en frente. Junto a Daniel jugaban en la
defensa. Alberto se metía el equipo al hombro, nunca jugaba mal, era el
destacado siempre.
Cristal
tenía en su equipo como máxima figura a Alberto, todo el equipo jugaba
alrededor de él, todos hacían caso a sus indicaciones acertadas siempre en el
campo, esta escuadra cuando se trataba de un Cristal-Universitario, se
transformaba se volvía un equipo combativo, una escuadra avasalladora, un
huracán, Geiser tapaba bien, Daniel se transformaba en un defensa infranqueable, Alejandro
era un delantero que se comportaba como el primer defensa del equipo, Alber hacía
sufrir a la defensa rival, hasta goles metía. Era un equipo con garra, una
escuadra que se entregaba por completo en defensa de sus colores, unos leones
dentro del campo. En tanto la escuadra de Universitario era una constelación de
estrellas, 4 de los 6 jugadores eran buenos, muy buenos diría, pero cuando se articulaban,
no jugaban tan bien como sí lo hacían en la selección del colegio. Les faltaba
algo, ¿será que necesitaban un Alberto en su equipo?, o ¿tenían hasta 4 de
ellos y los egos de estos 4 líderes jugaban en contra de su escuadra? no tenían
la unidad que sí tenía Cristal, les costaba ganar, el exceso de talento jugaba
en contra de su equipo. Con esto no quiero decir que Cristal siempre ganaba los
partidos, obviamente Universitario tenía lo suyo, eran buenos jugadores, y
muchas veces sus recursos individuales salían a relucir para salvar partidos, Edwin
era el defensor más efusivo de su club, el más enérgico de su equipo, el que
era capaz de pechar a su compañero si no estaba poniendo todo.
Cristal
desde su inferioridad partido a partido pudo emparejar de lejos, a lo largo de
los 5 años de estudios los partidos, hasta podría afirmar 20 años después que,
en la balanza, Cristal tiene más triunfos que Universitario en el historial de
enfrentamientos. Ojalá pudiéramos retroceder el tiempo y observar desde esas
gradas improvisadas del complejo, o desde las gara garas, tras del
inmenso arco de guayaquil en la cancha de las delicias; sí, porque esta sarta
de pubertos jugaban 6 por cada lado en una cancha de fútbol cuando se proponían,
partidos de este “otro clásico” que se jugaba con el corazón en la mano, allá
en este pueblo lejano de la provincia de Cutervo. Estoy seguro que estas
batallas seguramente viven aun en los recuerdos y los corazones de estos
adultos ya, pero que conservarán el alma de adolescente, defendiendo sus
colores hasta el último aliento.

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