DAMEL VARGAS INGA
Era
un 24 de diciembre del 2019, vísperas de la navidad, todo el mundo se prepara
para recibir la noche buena. Las familias se alistan para ir de compras, los
preparativos en esta parte oriental del Perú para estas fechas festivas suelen
ser a base de pavo, chancho, gallina, cuy, panetón, buñuelos, miel, quesillo y
otros apetitivos para una noche familiar, aparte claro de algunos licores para
brindar. Jorge y Paula se preparan para pasar su primera cena navideña en la
selva peruana, ellos viven en una comunidad de la provincia de Rioja llamada,
La Victoria, perteneciente al distrito de Nueva Cajamarca, Jorge Seminario es
nativo de la región Cajamarca, Chota más específicamente mientras que Paula
Urrutia viene de la provincia de Bongará, Amazonas.
Esta
cena navideña para esta pareja de concubinos tiene un detalle que no es menor, Paula
tiene 40 semanas y 5 días de gestación de su primer hijo, y la fecha probable
de parto, según la última ecografía, es el 25 de diciembre, razón más que
suficiente para estar nerviosos y alarmados este día. Pero como no ha habido
ningún signo y síntoma que pueda preocupar a estos padres novatos deciden
planear sin mediar más detalles la cena navideña, se levantan muy temprano y
decidieron comprar un gallo del mercado del lugar para hacer el preparativo, aparte
de los demás ingredientes de tan suculenta comida claro, además decidieron
invitar a sus hermanos de Paula que vendrán en la tarde para cenar, ellos viven
en una comunidad cercana llamada San Fernando, se dedican a la siembra del
arroz y al negocio de la construcción.
La
pareja acude al mercado local a escoger un gallo promedio para ser preparado al
horno, uno de 6 kilos es suficiente dice Paula para sosegar el apetito de todos
los invitados, Paula es chef de profesión así que la opinión de Jorge no es tan
importante al momento de calcular raciones de comida y otras opiniones
culinarias. Compran el gallo, las especias para prepararlo y demás ingredientes
de cocina que se necesitará en el día. Los jóvenes regresan a su hogar
aproximadamente a las 8 de la mañana, preparan un desayuno rápido y comen
juntos como siempre, en seguida Paula se dispone a sacrificar al gallo y
condimentarlo para que tome contacto con la carne hasta la tarde, momento en
que será hornado.
Aproximadamente
a las 9.30 de la mañana cuando Paula estaba lavando sus utensilios de cocina, de
pronto siente un dolor agudo en el bajo vientre, como es natural se apoya con
la mano izquierda en el lavabo y con la otra recoge su enorme barriga, se pone
en cuclillas y avisa de pronto a Jorge quien de reojo observa la escena, porque
se encontraba viento la televisión en la sala, se percata y salta para recoger
en brazos a su tierna doncella, lo auxilia y cual bastón la lleva al
dormitorio, más allá del susto esperan un momento para comprobar que se tratara
de un dolor de parto, es decir, si se intensifica o disminuye con el paso de
los minutos. Habrían pasado 10 minutos y Paula está segura que el dolor se está
incrementando, Jorge se desespera, son padres primerizos y no saben qué hacer
en ese momento más allá de que con anticipación habían hecho un plan de
actuación en caso ocurriese lo inevitable.
Estos
padres primerizos habían elaborado una “guía de actuación ante el proceso de
parto de Paula-2019”.
El
paso a seguir según su “guía de actuación ante el proceso de parto de Paula-2019”
era conseguir una movilidad para trasladar a la paciente al Hospital EsSalud
Moyobamba, y como el dolor no mermaba; más bien, a juicio de Paula, este
aumentaba, Jorge acudió rápidamente al terminal de autos y contrató uno para
trasladar a su dulce Paula exclusivamente al Hospital, llegó al domicilio y
encontró a su mujer retorciéndose de dolor, sin verificar los avances de los
preparativos de la cena y dejando todos lo avanzado hasta el momento tal como
estaba, se dispuso a ayudarla a subir al automóvil para enrumbar lo más rápido al
sanatorio que se encuentra a unos 45 minutos aproximadamente.
El
primer paso de la “guía de actuación ante el proceso de parto de Paula-2019”.
Cumplido.
Paula
y Jorge se conocieron en Lima, ambos eran estudiantes en aquella época, Jorge
Ingeniaría y Paula Chef, por allá por el 2014 fue cuando decidieron estabilizar
su vida y ser una sola de ahí en adelante, desde el 2017 conviven y desde
aquella época dejaron de usar anticonceptivos para procrear un hijo que
significase el regalo más grande que pudieran recibir como fruto del amor de
estos tortolos, es así que para fines del mes de abril del 2019, justo cuando
Jorge había conseguido un importante trabajo en una empresa constructora en la
región San Martín, Paula experimenta un inusitado retraso menstrual, el cual a
la prueba rápida resulta positivo, confirmándose sus grandes sospechas con la
ecografía, que en efecto, 6 semanas de gestación tenía, fue tan inmensa la alegría
tras la noticia para los dos, que Paula decidió dejar un importante trabajo que
tenía en la ciudad de Lima y viajar de inmediato junto a su amado a una lejana
comunidad de la provincia de Rioja, La Victoria, y además por falta de medios
económicos para viajar por aire, tuvieron que pasar un largo viaje de 27 horas
en bus, Paula presentaba ya los síntomas del embarazo y el largo viaje causó
estragos en su aspecto, gracias a la divina providencia pudieron llegar bien e
iniciar una nueva vida juntos en esta provincia remota.
Ya
con el automóvil en la puerta de la casa, y en solo segundos, Jorge cargó en
brazos a Paula y la subió, aseguró con llave la casa y partieron hacia
Moyobamba, él mimaba con ternura la barriga de Paula, la acariciaba, la besaba
tratando de disminuir el dolor, Paula sentía que el dolor cada vez era mas
intenso. Por suerte entre Nueva Cajamarca y Moyobamba el tráfico en muy fluido
y en unos 35 minutos ya estaban en la puerta de emergencia del Hospital, rápidamente
pagaron el costo del traslado y con el bolso de parto que con antelación ya
habían tenido listo y preparado ingresaron.
De
inmediato Jorge trató de explicar la situación, pidieron la identificación de
rigor de la asegurada y la hicieron pasar a una camilla del tópico de
emergencia, un joven médico se hizo presente para atender a Paula en primera
instancia, Jorge no se separaba de su lado hasta que el médico con guante en
mano hizo un control de dilatación, para sorpresa de los dos el médico les dijo
que no había siquiera signos evidentes e iniciales de proceso de parto; es
decir, el dolor intenso que sentía era de otra etiología, que lo mas probable se
trataba de una infección urinaria, solamente extendió una orden que Jorge
interpretó en seguida, se trataba de un examen de orina que tenía que
realizarse de inmediato. Se realizó la toma de muestra en el mismo tópico de
emergencia para luego ser trasladada a ser hospitalizada en el servicio de
ginecobstetricia, la canalizaron y aplicaron analgésicos para disminuir el
dolor.
En
aproximadamente media hora, cuando Paula había empezado a sentir mejoría fue
que llegaron los resultados de laboratorio, efectivamente se confirmaba una
infección urinaria y se tenía que empezar a aplicar antibióticos ese mismo día,
aparte por orden del ginecólogo Paula se tenía que internar los 5 días que dura
el tratamiento, Jorge no estaba de acuerdo al principio, porque según argumentó
podía tranquilamente llevar ese tratamiento en casa, la navidad también era una
excusa, pero el médico adujo que por la lejanía del domicilio no era
aconsejable llevar a Paula, aparte de que podía en cualquier momento iniciar su
proceso de parto y el estrés sería mas matador para ella el hecho de ser
trasladada de un lugar a otro.
Jorge
comprendió que esa navidad lo tenía que pasar solo, lejos de su amada, sin la
deliciosa cena navideña, sin los invitados. Pero sobre todo angustiado.

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