FOTO: realidad.pe
DAMEL VARGAS
La agencia andina titula de la siguiente manera el
suceso: –De acuerdo con diversos medios de comunicación, el “ángel del
oxígeno” está grave. Se trata del empresario Mario Romero Pérez, quien vendía
balones de oxígeno medicinal a precio justo de 15 soles el metro cúbico en San
Juan de Miraflores, abasteciendo a toda Lima Sur–. El ángel del oxígeno está
en UCI, contrajo el COVID19, seguido de una serie de adjetivos positivos a su
favor, y continuación surgen las preguntas de rigor para una situación tan dura
que debe estar pasando Mario:
–
¿Por qué a él?
–
¿Por qué no se cuidó sabiendo que tiene
una edad de riesgo?
–
¿Logrará salvarse de esta?
Es muy posible que Mario abandone la UCI, está
conectado a un respirador artificial que le da muchas probabilidades de sobrevivir,
como también tiene algunas de perder la vida, he visto en el hospital donde laburo,
morir personas después de estar 3 semanas conectadas al respirador, como
también he visto salir airosos de alta a otros.
Mario está entubado, inconsciente, dormitando un
periodo de varias semanas seguramente, esperando lo mejor y un país recordando
sus actos de bondad con gran cariño, con gran respeto, adjetivándolo de héroe,
de ángel, de buena persona, de empresario humilde y consciente.
No sabemos si Mario logre salir de esta situación
airoso, esperemos que sí, lo que sí se sabe es que por medio de su
comportamiento empresarial se ha vuelto inmortal, se ha convertido en el
símbolo de la honradez, de la solidaridad y de la colaboración.
¿Ustedes saben la miel que significa para los labios de un
empresario el hecho de saber tener algo que toda la gente quiere?. Es lo que
tenía Mario, algo simple pero necesario, un producto como el oxígeno, que miles
de personas formando colas trataban de adquirirlo, y que no escatimaban en
gasto para obtenerlo, situación que otros empresarios aprovecharon para subir
los costos hasta un 500% por sobre el precio publicado por Mario.
Y es que un ser humano es rico cuando teniendo la
oportunidad de robar no roba, cuando teniendo el poder, no lo usas como fuente
de abuso sobre los demás, algo tan simple que viene grabado en la educación, en
las buenas prácticas de crianza, en los ejemplos que tuvimos en la vida, unos
buenos padres, unos buenos abuelos, una sociedad justa a nuestro alrededor. Ojalá
emulemos a Mario en algunos de nuestros actos en la sociedad.
Mario pudo tranquilamente vender el oxígeno a 100
soles, y si quería a más. Pero no. –solamente lo vende a 15 soles el metro cúbico–.
Tuvo sus principios tan claros que no tuvo que recurrir al aumento de precios
con el fin de hacerse de mayor caudal monetario. Y es acá donde quiero hacer un
paréntesis, la verdadera riqueza no está en la cuenta bancaria de nadie, Mario
ya era rico desde siempre, y lo sigue siendo, porque la verdadera fuente de riqueza
está en el interior, que se manifestó en sus actos con su público, con los
usuarios, con la gente que lo necesita, con el padre de algún empresario, con
la madre de algún médico, con la esposa de algún fiscal, con algún vendedor de
mercado, todos se beneficiaron de la actitud positiva de Mario.
Mario nos entregó por medio de una acción, su
riqueza interior para hacernos entender muchas cosas: primero, la verdadera
riqueza está enquistada en uno, sin medir el número de monedas, sin la
billetera llena de tarjetas de crédito, como también la avaricia, del otro lado
que puede ser parte de ti; segundo, cuando haces el bien, la propaganda viene
sola, porque los actos de bondad atraen adeptos positivos, admiradores
anónimos, tanto así que ahora todo un país pide tu regreso, pide tu
recuperación; tercero, te haces viral de la manera más positiva posible, no hay
nada más limpio para uno el hecho que te reconozcan por hacer el bien, por
servir a los demás, por el altruismo de uno.
Cuando tus actos se convierten en fuente de
principios, tu vida física es solo una mera presencia ficticia en la tierra. El
gran caballero de los mares Miguel Grau vive para siempre en la admiración
general, su vida es real a pesar de su ausencia física. Mario es el Grau del
nuestro siglo, el caballero del oxígeno. Un orgullo más para los peruanos, un
héroe que no necesitó de pompas para ser presentado, que la única batalla que
tuvo que enfrentar fue el no quebrantar su consciencia, que su comportamiento
natural lo llevó al respeto general.
Somos Mario, seámoslo siempre.

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